Han pasado demasiados años y el tiempo se ha convertido en una sombra larga y pesada que se arrastra detrás de mí. He dejado de escribir, de reflexionar, de enfrentarme a la cruda realidad de mi existencia. Me he aferrado a las responsabilidades como a un salvavidas, llenando mi vida de compromisos, obligaciones y rutinas que me anestesian. Si estoy agotado, no pienso, y si no pienso, no tengo que enfrentarme al abismo que existe dentro de mí.
El tiempo ha pasado, y mi cuerpo lo siente en cada dolor, en cada arruga, en cada mañana que parece más pesada que la anterior. Pero dentro de mí, me siento estancado, como si el alma no hubiera envejecido, atrapada en un estado perpetuo de incompletitud. ¿Acaso es esto lo que significa madurar? ¿Es posible que algún día mi mente se alinee con este cuerpo desgastado, o es una búsqueda vana, un espejismo que me sigue dejando sediento?
He vuelto a escribir porque el silencio se ha vuelto insoportable, un grito mudo que resuena en cada rincón de mi ser. Necesito desahogarme, necesito ser comprendido, aunque solo sea por palabras vacías en una pantalla. Vivimos en un mundo que avanza sin piedad, un mundo en el que cada vez me cuesta más encontrar mi lugar. Ya no puedo esconderme detrás de personajes ficticios, de historias ajenas que me protegían de mi propia verdad.
Schopenhauer decía que la vida oscila, como un péndulo, entre el dolor y el hastío. Y en medio de ese vaivén, aquí estoy yo, atrapado entre la desesperación de un presente que no llena y un futuro que se antoja incierto. Carl Jung hablaba de la sombra, esa parte oscura de nosotros que negamos, que reprimimos, que tememos. Tal vez este sea mi intento de enfrentarme a mi sombra, de desnudarme ante mí mismo y dejar que el dolor sea, por fin, tangible.
Porque al final, todo se reduce a esto: quién soy yo por dentro, más allá de las máscaras, de las obligaciones y de los silencios. Y lo que encuentro es un vacío, una herida abierta que no ha dejado de sangrar. ¿Es posible que en este acto de sinceridad, de exposición, pueda hallar algo de consuelo? No lo sé. Pero en este momento, escribir estas palabras es lo único que me queda.

Deja un comentario